El transporte marítimo fue uno de los protagonistas centrales en la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, celebrada en Niza (Francia) entre el 9 y el 13 de junio.
En el documento final de la Conferencia de la ONU se reconoce “el papel fundamental del transporte marítimo, las rutas marítimas y la infraestructura marina en la economía global, el comercio, y la seguridad alimentaria y energética”, pero también se mencionan los “desafíos significativos” que implica la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector.
Durante el encuentro, la Organización Marítima Internacional (OMI) hizo un llamado a la acción.
Arsenio Domínguez, Secretario General de la OMI, elogió los “importantes compromisos asumidos durante el evento”, pero urgió a los países a transformar esas promesas en resultados tangibles con la mayor celeridad posible.
“Los compromisos son un primer paso necesario, pero no la meta final”, dijo Domínguez.
El Secretario General del organismo de Naciones Unidas responsable de la seguridad del transporte marítimo y la prevención de la contaminación marina, puso énfasis en la urgencia de “ir más allá de las declaraciones y convertir esas palabras en acciones reales y medibles. Esto requerirá que todas las partes interesadas se unan, compartan información y alineen sus esfuerzos para superar las diferencias e impulsar el progreso”, aseveró.
Parte del temario

Arsenio Domínguez
La delegación de la OMI, liderada por Domínguez, buscó visibilizar la labor del sector marítimo en la lucha contra la contaminación por plásticos marinos, la protección de la biodiversidad ante la introducción de especies acuáticas invasoras por los buques, la mitigación del ruido radiado submarino y la descarbonización.
“La OMI cuenta con una sólida trayectoria de décadas impulsando acciones regulatorias para proteger el medio ambiente marino de los impactos nocivos del transporte marítimo, respaldada por un apoyo técnico específico a los Estados Miembros. Podemos desempeñar un papel central en el avance de esta agenda”, dijo el Secretario General.
Impacto en toda la cadena
Mediante un comunicado, la OMI informó que el sector mundial del transporte marítimo se prepara para una transformación de emisiones netas nulas que tendrá repercusiones en todo el sector, desde las cadenas de suministro y los modelos de negocio hasta los buques, los puertos y la mano de obra marítima.
La referencia es a la nueva normativa sobre combustibles y emisiones netas nulas para los buques, aprobada en abril último y cuya adopción está prevista para octubre.
Los llamamientos para invertir en la descarbonización del sector son cada vez más fuertes.
“La normativa por sí sola no puede hacer el trabajo. Necesitamos desarrollo tecnológico y combustibles alternativos, y eso sólo puede ocurrir de una manera: con inversión”, dijo Domínguez durante su intervención en el Foro de Financiación de la Economía Azul.
Explicó que eso incluye invertir en el aumento de la producción de combustibles alternativos en cantidades suficientemente grandes como para sustituir los 350 millones de toneladas de fueloil que los buques queman cada año.
El rol del sector privado
También será necesario mejorar las infraestructuras portuarias y las operaciones de toma de combustible para suministrar energía limpia de forma segura a los buques cuando hagan escala en puertos de todo el mundo.
“Es una transformación completa de la navegación comercial. Harán falta ecosistemas para hacerlo juntos”, declaró en el mismo evento Christine Cabau-Woehrel, Vicepresidenta Ejecutiva de CMA CGM. “Será un viaje largo y difícil, pero queremos estar en la delantera”, agregó.
“Los pioneros ya están actuando”, aseguran en la OMI, y citan información del Consejo Mundial del Transporte Marítimo según el cual ya operan al menos 200 transatlánticos portacontenedores que pueden funcionar con combustibles de emisiones nulas o casi nulas, mientras que cerca del 80% de todos los nuevos pedidos de buques portacontenedores y buques para el transporte de vehículos tendrán la misma capacidad híbrida.

El uso de la energía eólica en los barcos es uno de los recursos para reducir las emisiones. Imagen: Bound4blue.
Inversión histórica
“El sector del transporte marítimo en buques de línea regulares ya ha invertido 150.000 millones de dólares en la descarbonización. Es algo sin precedentes para el sector del transporte”, declaró el Presidente del Consejo Mundial del Transporte Marítimo, Joe Kramek. “Pero necesitamos el suministro de combustible. Es una tremenda oportunidad de inversión”, añadió.
El nuevo conjunto de normas, conocido como “Marco de emisiones netas nulas de la OMI”, adopta un doble enfoque: una norma mundial sobre combustibles que limita la intensidad de los gases de efecto invernadero (GEI) de los combustibles para uso marítimo, y un mecanismo de fijación de precios de las emisiones de GEI de los buques.
La normativa envía una clara señal de demanda a los productores de combustible, al tiempo que recompensa a los “pioneros”, es decir, a las compañías navieras que asumen el riesgo de adoptar soluciones de bajas y nulas emisiones en una fase temprana, y que luego pueden compartir sus experiencias y conocimientos con los demás.
El Marco de emisiones netas nulas de la OMI se suma a las medidas adoptadas anteriormente por la organización para potenciar el diseño de buques energéticamente eficientes, las mejoras operativas y las clasificaciones de intensidad de carbono. Se revisarán cada cinco años y los límites de emisión se irán endureciendo con el tiempo.
No importa la bandera
El Secretario General de OMI destacó que esas normas son obligatorias y deben aplicarse a todos los buques de navegación marítima que comercien internacionalmente, independientemente de su bandera.
Desde la agencia de ONU se detalla que todo esto también repercutirá en la formación, ya que casi medio millón de gente de mar necesitará actualizar sus conocimientos de aquí a 2030, y habrá que actualizar exhaustivamente las medidas de seguridad para garantizar que los combustibles se utilizan de forma segura y eficiente.
Domínguez instó luego a la comunidad internacional a centrarse en acciones concretas y en la implantación de los diversos compromisos mundiales ya acordados.
“Es hora de que pasemos de las declaraciones y los compromisos a los hechos. Es lo que llevamos haciendo en la OMI desde hace más de una década. Eso es lo que vamos a demostrar de nuevo en octubre, y no nos detendremos ahí”, aseveró.
“La descarbonización tiene un coste. Ya hemos gastado dinero en contaminar el medio ambiente. Es hora de que todos invirtamos en limpiarlo y hacerlo sostenible para las generaciones futuras”, concluyó Domínguez.
Fuente TradeNews